Platos típicos, qué comer en Marruecos
Desde el aromático cuscús hasta los tajines que se cocinan a fuego lento, este artículo te guía por los sabores más auténticos para que sepas exactamente qué pedir en tu próximo viaje.


La gastronomía marroquí: sabores que forman parte del viaje
La gastronomía marroquí es una parte esencial del viaje. No se trata solo de comer bien, sino de compartir, de sentarse a la mesa y entender el país a través de sus sabores. Desde el aromático cuscús hasta los tajines cocinados a fuego lento, cada plato habla de tradición, tiempo y hospitalidad. En este artículo te guiamos por los sabores más auténticos para que sepas qué pedir y cómo disfrutar de la cocina marroquí en tu próximo viaje.
Introducción a la gastronomía marroquí
La gastronomía marroquí es una parte fundamental de la cultura del país. Una cocina de raíces mediterráneas y magrebíes que combina cereales, verduras, legumbres y carne, con una presencia destacada de especias como el ras el hanut, el comino, la cúrcuma o el jengibre.
Se caracteriza por los platos de cocción lenta, el uso habitual de frutos secos y por una cocina profundamente casera y familiar, pensada para compartir. En los hogares marroquíes, los platos se colocan en el centro de la mesa y se comen entre todos, reforzando la idea de comunidad y hospitalidad. Comer en Marruecos no es solo alimentarse, sino sentarse a la mesa y comprender el ritmo y la forma de vida del país.
Cuscús: el plato nacional
El cuscús es considerado uno de los platos nacionales de Marruecos y está presente en la mayoría de hogares, especialmente en reuniones familiares. Se elabora con sémola de trigo al vapor, servida con verduras, garbanzos y, a menudo, cordero o pollo, aromatizado con especias y caldo. Tradicionalmente, se prepara los viernes y se comparte en familia después del rezo, convirtiéndose en un momento semanal de encuentro y convivencia.
Variantes y contexto
Cuscús de cordero con verduras y garbanzos, típico de celebraciones.
Versiones vegetarianas con mucha verdura de temporada, muy populares en zonas turísticas.
Tradicionalmente se come en fuente grande para compartir, algo muy valorado en la cultura marroquí.
Tajín: el gran guiso marroquí
El tajín es un guiso cocinado en un recipiente de barro cónico que da nombre al plato y es uno de los iconos culinarios del país. La cocción lenta concentra los jugos de la carne o las verduras, mezcladas con especias, aceitunas, frutos secos y cítricos encurtidos.
Tajines más habituales
Tajín de cordero con ciruelas y almendras, muy típico en menús tradicionales.
Tajín de pollo con limón confitado y aceitunas, uno de los más conocidos entre turistas.
Tajín de kefta (albóndigas) con tomate y huevo, muy popular como plato contundente.
Harira y otras sopas
La harira es la sopa más emblemática de Marruecos y se toma tradicionalmente para romper el ayuno durante el Ramadán. Combina tomate, legumbres como lentejas y garbanzos, carne, fideos finos y hierbas aromáticas como el cilantro o la hierbabuena, dando lugar a un plato reconfortante y muy presente en los hogares marroquíes.
Otros platos calientes
Bissara: puré espeso de habas o guisantes secos, típico como desayuno o comida sencilla.
Caldos especiados, como los usados para cocer caracoles, muy frecuentes en puestos callejeros.
Pastilla y hojaldres rellenos
La pastilla (o pastela) es una elaboración hojaldrada que combina sabores dulces y salados. Tradicionalmente se rellena de carne de ave, frutos secos y una cuidada mezcla de especias, y se espolvorea con azúcar glas y canela. Es uno de los platos que más sorprende a quienes visitan Marruecos por su contraste de sabores. También existe una versión de marisco, muy habitual en zonas costeras.
Otros platos
Briwat: pequeños triángulos o rollitos de masa rellenos de carne, queso o frutos secos, fritos o al horno.
Pizza bereber y tortilla bereber, variantes locales muy presentes en zonas del Atlas o en el desierto en menús turísticos.
Carnes a la brasa y brochetas
Las brochetas y pinchos morunos forman parte esencial de la comida callejera marroquí y de los menús de restaurantes locales, y se pueden encontrar en mercados y plazas como Jemaa el-Fna en Marrakech. Suelen prepararse con carne marinada de cordero, ternera o pollo, acompañada de pan y ensaladas sencillas. En Marruecos, este tipo de preparación a la parrilla se conoce en darija como “chwiya”, y es una auténtica tradición de sabor y aroma que se disfruta en cualquier esquina.
Otros platos destacados
Méchoui: cordero asado lentamente, típico de grandes celebraciones.
Kefta a la brasa, tipo de carne que también puedes encontrar en el tajín o simplemente con pan y cebolla.
Pan marroquí: khobz y la tradición de comer con las manos
El pan khobz, hecho en horno de leña, acompaña prácticamente todas las comidas en Marruecos. No solo es un alimento, sino también parte de la tradición: se utiliza como “cuchara” para tomar guisos, salsas y tajines, y permite compartir los platos de manera comunitaria. Comer con las manos y el pan refuerza la idea de cercanía, hospitalidad y disfrute de la comida en familia.
Ensaladas y acompañamientos
Además del pan, las comidas se completan con ensaladas y guarniciones que aportan frescura y sabor. Entre los más habituales se encuentran:
Ensalada marroquí: tomate, cebolla, pepino y aliño de aceite y limón.
Zaalouk: puré de berenjena asada con tomate, ajo y comino, ideal para untar en el pan o como acompañamiento de guisos y tajines.
Dulces y desayunos marroquíes
La repostería marroquí es un mundo de sabores y texturas, presente tanto en pastelerías como en puestos callejeros. Muchos de estos dulces también se disfrutan para romper el ayuno durante el Ramadán, convirtiéndose en parte esencial de las celebraciones y de la vida cotidiana.
Entre los más populares se encuentran:
Chebakia: un dulce frito en forma de flor, bañado en miel y semillas de sésamo, muy consumido en Ramadán.
Crepes marroquíes: existen distintos tipos que se toman en desayunos o meriendas, como el msemen (hojaldre plano y fino), el baghrir (crepe esponjoso con muchas burbujas) o la kharcha (crepe más grueso con textura quebradiza), que se acompañan con mantequilla, miel o quesos frescos.
Estos dulces y crepes reflejan la riqueza de la cocina casera marroquí y formarán parte de tus desayunos o de la bienvenida al país.
Probar la cocina marroquí es dejarse sorprender por la creatividad y la diversidad de sus sabores. Cada plato, cada dulce y cada crepe refleja tradiciones que se viven a diario, y descubrirlos forma parte de la aventura de viajar por el país. Si alguna familia local te invita a comer a su casa, tómalo como un acto de hospitalidad y disfruta del momento, recordando que compartir es la esencia de esa experiencia.
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